|
La muerte es una separación del cuerpo y el alma. El cuerpo se queda en la tierra, pero el destino del alma depende de su relación con Dios.
Si usted es “salvo”, si ha aceptado a Jesucristo como su Salvador y Señor, y tiene una relación personal con Dios, entonces su alma irá al cielo, a la presencia de Dios, (Lucas 23:43; 2 Corintios 5:8), esperando el regreso de Jesús a la tierra, cuando su alma se unirá con su cuerpo resucitado (1 Tes. 4:14, 16). Nuestro cuerpo resucitado será “incorruptible” (1 Cor. 15:51-55), será perfecto en todas las formas. Nunca se enfermará, nunca se dañará, nunca se envejecerá, nunca morirá.
Pero ¿que pasará con él que no ha aceptado el amor y el perdón de Dios, a través de la muerte de Jesucristo en la cruz? La Biblia enseña que su alma irá al infierno, donde por toda la eternidad, estará en tormento y separado de Dios. |